2010; el rescate de Oaxaca
28 de diciembre del 2009, Misión24.com
Sección: Columnas
Mario Arturo Mendoza Flores (*)
Estamos a tan sólo unas cuántas horas de que concluya lo que sin duda será el inolvidable año 2009. Inolvidable para muchos, por la serie de acontecimientos registrados durante este periodo de 365 días: asesinatos de gente vinculada al poder, sin esclarecimiento de los hechos. Constantes feminicidios, sin responsables en las cárceles. Actos de corrupción evidentes, sin castigo para sus actores. Incremento de los niveles de pobreza en todo el estado, contrario al enriquecimiento explicable de sólo unos cuántos. Demanda de justicia por diversos ciudadanos y de amplios sectores sociales, sin ser atendidos. Robos y asaltos a plena luz del día, por “percepción” ciudadana. Desempleo galopante, sin intenciones de frenarlo. Todo estos hechos alentados y permitidos por un gobierno ausente, insensible y cínico que está más interesado en cómo obtener mayores ingresos para sus “gastos personales” que en cómo aplicar con un sentido social los millonarios ingresos que provenientes de nuestros impuestos, recibirá el próximo año.
Y es que en verdad resulta repugnante observar con qué desfachatez y falta de tacto los diputados priístas le autorizan a Ulises Ruiz disponer como “gastos personales” –esos que no requieren comprobación– más de 3 mil 500 millones de pesos, mientras a la ciudadanía se le niegan recursos para lo más elemental como es seguridad y acceso al agua potable. Dividida esa cantidad entre los 11 meses que le restan de gobierno, el resultado es de un gasto “personal” diario de 10 millones de pesos. Ahora comprendo por qué se niegan a dejar el poder esos “hijos de la revolución”; y es que la mayoría de los oaxaqueños en toda una vida productiva honesta, no tendrían la posibilidad de juntar esos 10 millones que Ruiz Ortiz puede disponer con total discrecionalidad en tan sólo un día. Ante tal situación uno se pregunta ¿y en qué se los gasta?, ¿no sería conveniente que informara mensualmente cómo dispuso de ese dinero público?, ¿su salario mensual y demás prestaciones no le alcanzan para sus gastos “personales”?, ¿será acaso para financiar la campaña del candidato de su partido? En un acto inhóspito de transparencia, mucho se le reconocería que permitiera que sus gobernados verifiquen el destino de esos millonarios recursos, o al menos que cada vez que firme un cheque, exhiba la póliza para saber en que se invirtió. Pero como sé que estos es mucho pedir, mejor hagamos que el próximo año cambien las cosas.
2010, representa para los oaxaqueños la gran oportunidad para cambiar todo aquello que nos irrita y que nos indigna. Para ello, debemos comenzar con una seria reflexión para ubicar aquello que hemos hecho mal, pero también para identificar las cosas que hemos hecho bien. Es momento de visualizar lo que anhelamos en lo personal, en lo familiar y en lo social; sin perder de vista el hecho de que todo cambio requiere un esfuerzo y de un trabajo comprometido, no perder de vista que nadie –absolutamente nadie–, hará por nosotros, lo que no hagamos por nosotros mismos. Debemos proyectar con todo detalle cómo queremos estar el próximo año y trabajar para ello. Necesitamos grabarnos en nuestra mente que un cambio resulta urgente para salir del rezago ancestral en el que nos encontramos. Ese cambio que pasa necesariamente por nosotros: cambio de ideas, cambio de acciones, cambio de hábitos y al final el cambio de nuestro destino. El año 2010 nos ofrece esa oportunidad; ¡no la desaprovechemos!
En lo político, iniciado el primer mes del 2010, estaremos ante el umbral de un proceso que promete ser el más competido de la historia oaxaqueña. La voz de la sociedad civil, que hoy demanda una participación activa, deberá ser escuchada y reflejada en los acuerdos partidistas. La unidad será requisito sine quan non para avanzar en un solo bloque hacia la transición democrática; la que a su vez deberá tener un rumbo claro que garantice todo aquello que los oaxaqueños estamos demandado: un gobierno honesto y sensible, la reconstrucción del tejido social y lo más urgente: el rescate de nuestro estado. Ese rescate que necesariamente pasa por la responsabilidad y la generosidad de todos los actores políticos estatales, quienes deberemos anteponer los intereses personales, de grupo, de corrientes y hasta de los “infiltrados”, con la única finalidad de asumir el gran reto y honroso compromiso de que las cosas cambien en beneficio de las mayorías. Será una competencia reñida, en donde con toda certeza y como ya se ha hecho costumbre, el aparato del estado se volcará a favor del candidato designado por Ulises Ruiz. El buscará alguien que le permita la paz y la tranquilidad transexenal y no a la persona idónea para un buen gobierno; por eso las complicaciones de las últimas semanas respecto a su propia sucesión. Lo anticipamos; a menor aceptación del candidato oficial, mayor intervención del estado para su posicionamiento. Lo que los mete a una zona de alto riesgo, dado los reflectores que a partir de ya, estarán en nuestro estado. Su temor y nerviosismo los llevará a cometer una serie de errores que no tendrán reversa.
Por lo que respecta a la oposición, ésta cuenta con una coyuntura estatal que les favorece merced a los yerros gubernamentales constantes. Por lo que el año 2010 se nos presenta como la gran oportunidad para saltar a la alternancia política que a su vez impulse la transición democrática tan ansiada por los oaxaqueños. Se deberá pasar de las palabras a los hechos, asegurando un cambio profundo en la forma de hacer política y en el ejercicio de gobierno. Los mecanismos o criterios de selección de candidatos, deberán ser tan claros y precisos que permitan la certeza y la confianza de quienes aspiran a ser considerados como candidatos a un puesto de elección popular. La ciudadanía tiene puestos los ojos sobre nosotros, por lo que deberemos asumir con dignidad y responsabilidad el momento histórico que nos está tocando escribir. En la unión de la oposición estará la fuerza que la ciudadanía hoy nos demanda sin excusas, ni pretextos. No les fallemos y vayamos juntos, este año 2010, por el rescate urgente de Oaxaca.
(*) Presidente del C.D.E. de Convergencia en el estado de Oaxaca.


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