La Coalición

29 de noviembre del 2009, Misión24.com  
Sección: Columnas

Mario Arturo Mendoza Flores (*)
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nueva imagen  mario mendoza Durante las últimas semanas ha sido mucho, y en diversos sentidos, lo que se ha comentado respecto a la gran coalición de partidos que habremos de contender unidos en la próxima elección del 4 de julio. Que no irán, que es juntar el agua con el aceite, que es algo irracional, que es una estrategia dilatoria; pasando por aquéllos más realistas, que sostienen que es la única forma de sacar al PRI del gobierno, que es por un objetivo superior llamado Oaxaca, que es la unión de la sociedad que así manifiesta su hartazgo por el mal gobierno, que es la única vía para alcanzar la transición democrática, entre muchos más que ven en su conformación la forma de rescatar a nuestro estado de décadas de marginación, de rezago, de injusticias, de corrupción, de involución, de divisionismo, entre varios aspectos más.
 Para quienes estamos adentro de su conformación, trabajando para que así sea,  habremos de reconocer que no es tarea fácil, pero tampoco imposible. Dicha labor demanda un acto de generosidad que implica poner sobre la mesa lo que nos une, antes que lo que nos separa. Afortunadamente, y a pesar de aquéllos que dicen que es una aberración tal coalición, les diremos con mucha satisfacción, que hemos encontrado en todos los documentos básicos de los institutos políticos que nos hemos reunido, más coincidencias que diferencias. Todos sin excepción, buscamos que el individuo, la persona o el ciudadano encuentren su bienestar personal y su desarrollo integral a través de impulsar una política cimentada en sus deseos y en sus aspiraciones; esto es, que sea tomado en cuenta en la toma de decisiones públicas, algo que vemos que no ha sucedido en los gobiernos que nos han regido. Asimismo hay coincidencia plena en los principios básicos de cada uno de los partidos que hemos manifestado nuestro deseo de ir juntos al proceso electoral; pues todos sin excepción consideran en sus idearios el respeto a la vida, a la libertad, el derecho a la educación, a la justicia social, el acceso a mejores niveles de vida, entre otros temas más, que al día de hoy nos ha permitido ir delineando una plataforma electoral, una agenda legislativa y un plan de gobierno, que indudablemente contiene todas las aspiraciones, demandas y propuestas que han sido recogidas en diversos foros organizados para tal fin.  Pero además, hay que hacer especial énfasis, los institutos políticos no hemos perdido de vista que la verdadera coalición proviene de la fuerza que la sociedad civil nos viene otorgando; reconocemos que esto no es labor de cúpulas o de “personalidades”. De ahí que ratifiquemos nuestro compromiso de que su voz y sus demandas serán escuchadas y respetadas. Reconocemos que la transición democrática pasa indiscutiblemente por la voluntad popular de que el cambio deberá ser impulsado desde las bases hacia arriba y no en sentido contrario. Por eso saludamos con beneplácito, con optimismo y con responsabilidad, la convocatoria que ha lanzado el Magisterio en el sentido de iniciar cuanto antes el debate electoral; es así como reconocemos la trascendencia y la importancia de un gremio que ha sido denostado, castigado, reprimido y hasta calumniado por un estado que ha sido incapaz de establecer las mesas de diálogo para atender sus demandas y buscar los acuerdos que permitan dignificar la labor de tan noble y tan necesario sector. Una vez más reiteramos el apego al mandato ciudadano expresado en las urnas el pasado 5 de julio, de ir unidos, de ser sensibles, de permitir la participación activa ciudadana y de enarbolar las demandas de la sociedad civil. No lo hemos olvidado, ni lo olvidaremos.
 Lo cierto, lo real; es que la construcción de la coalición requiere de una labor talentosa, a veces discreta, pero siempre honesta y comprometida con el cambio. Hay algunos que desearían ver que a estas alturas no existieran ya reuniones, pláticas, intercambio de ideas y hasta compartimiento de plataformas políticas-electorales, para salir a gritar que la coalición se esfumó, que se cayó, que no va; nada más lejos de eso. Por otra parte, hay quienes quisieran que afirmáramos de una vez por todas que la coalición ya quedó… ¡imposible!, pues existen los tiempos establecidos por la propia ley electoral en donde se marcan las fechas para los registros correspondientes, por lo que será hasta la segunda semana del mes de febrero, cuando en forma legal y oficial se manifieste el deseo de ir en coalición, mientras cualquier comentario, rumor o especulación serán sólo eso. Lo que sí –reitero– es que se viene construyendo sobre bases firmes, claras, plurales e incluyentes, a fin de que llegado el momento, la población se sienta plenamente identificada con su coalición. No desconocemos las circunstancias nacionales, pero hemos privilegiado lo estatal, lo más próximo a nosotros, para buscar las convergencias que nos permitan avanzar hacia lo que la sociedad anhela.
 Por esta labor que venimos realizando, han surgido voces perversas y cobardes que desde la oscuridad de sus conciencias han intentado descalificarnos y desacreditarnos; afortunadamente en un lugar como Oaxaca, todos nos conocemos y sabemos quiénes somos y cómo hemos vivido. No me afectan, ni me molestan sus insidias y calumnias; al contrario, les agradezco el que nos permitan realzar nuestra labor, misma que seguiremos ejecutando de frente a la ciudadanía y siempre buscando dignificar la forma de hacer política.
 A pesar de las diatribas; la coalición ¡va!

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